Alemania

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Alemania – Preparando el regreso

Luego de recorrer varios kilómetros en bus al fin estaba de vuelta a la ciudad primero me recibió en esta gran aventura, Frankfurt, por lo que tenía la sensación de que ya no iba a tener más problemas porque ya la conocía.

Mi avión partía en la tarde así que tenía todo el día para recorrer la ciudad otra vez (?), dejé mi equipaje en un casillero de la estación de tren por 5 euros y fui nuevamente a la rivera del río que tanto me había gustado, pero al intentar caminar las piernas no podían más, estaba demasiado cansado de tanto caminar por tantas ciudades, aunque igual caminé, no fue con el mismo ímpetu ni ritmo de los otros días. De hecho hubo un momento que me acosté en el pasto y me descansé como un par de horas, mientras la gente pasaba a mi lado. Luego siendo las 16 de la tarde con mis últimas monedas compré un boleto de metro de trayecto corto por 2,8 euros. Hay que fijarse bien porque al aeropuerto en tren salía como 6, pero habían opciones más baratas al comprar con la maquina de boletos, y sé que sirven porque se subió el fiscalizador.

Sentía que no me quería ir de Europa, tantas experiencias que viví, tantos lugares hermosos que conocí, sin embargo mi ritmo tan rápido me pasó la cuenta y el cansancio se hizo sentir. Aunque no me arrepiento de la planificación que hice, creo que en cada lugar estuve los días exactos, ni más ni menos, excepto en Venezia y París que me hubiera encantado estar unos pocos días más en esos lugares, pero todo estaba demasiado organizado para poder salirse del itinerario.  Aunque pensaba que eso era un incentivo para volver algún día a recorrer los lugares que me faltan en esas ciudades.

Todo estaba tan calculado, que luego de mucho esfuerzo llegué con 30 euros a Frankfurt, de los cuales gasté 20 en comida. Es decir me sobraron 10 euros del viaje, y para mi suerte no fue necesario usar las tarjetas de crédito, cosa que usaría en una emergencia. Por ese lado, se justifica no ser tan impulsivo y seguir mi programación. Aunque para esto fue necesario dormir siempre en piezas compartidas, ahorrar en locomoción, ir al McDonalds unas 7 veces en el viaje, tomar buses de noche para ahorrar hostal, caminar caminar y caminar, entre otras cosas. Consecuencia de todo esto bajé unos 4 kilos. Sin embargo me siento conforme de haber sobrevivido de esa manera, de poder sobrellevar las barreras idiomáticas y culturales y sobre todo demostrar que se puede ir con poca plata a Europa y disfrutar todas las ciudades en su totalidad.

Viajar solo es algo único, te da la ventaja de planificar a tu manera, a tu ritmo. Además de que yo prefiero recorrer varios lugares en pocos días, que quedarse por mucho tiempo en un solo sitio, son gustos de cada uno. En fin, hasta acá llega el relato de mi viaje, espero haber sido lo más preciso, claro  y útil posible. Como conclusión es que lo único malo de viajar es que a uno le dan ganas de seguir viajando, así que de acá no paro más!!!!

Rilan