Córdoba, España

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España: De Granada a Sevilla y recomendable visita a Córdoba.-

Temprano y en el mismo hotel contratamos el bus turístico local que tomamos en la parada de “La Macarena” (que curiosa y como equivocadamente podría pensarse no refiere a esa advocación de la Virgen María) que incluye parte de la antigua muralla de la ciudad y a corta distancia del hotel.

 

Hicimos el recorrido, pasando por el barrio de Triana, para volver a cruzar después el rio recorriendo la plaza de España, el barrio adonde se hizo la Feria Internacional de 1929 que duró más de un año y que conserva aún los edificios de las distintas delegaciones participantes (entre ellas la Argentina), pasamos después por el llamativo edificio fruto del talento de nuestro Arq. Pellis y la Torre de Oro, punto en el que nos bajamos.-

La Torre del Oro es una torre albarrana (fortificada) situada en la margen izquierda del río Guadalquivir que cruza la ciudad, junto a la plaza de toros de la Real Maestranza. Lo del “oro” viene porque, según cuenta la historia, la cúpula estaba cubierta de un material dorado que con los rayos del sol reflejaba como si lo fuera.- Hoy no hay tales reflejos dorados, pero igual conserva su encanto.-
Desde allí caminamos hasta el Archivo General de Indias, tan ligado a la historia de la colonización de nuestro continente y que conviene conocer.-

Tras un pasaje por la Catedral, que es inmensa, pero nada sorprendente, con entrada gratuita, finalmente: el Real Alcázar.
Bueno, aquí sí hay que detenerse unas cuantas horas para recorrer este grandioso conjunto de magníficos palacios y hermosos jardines fortificados, donde se aprecia, también, la influencia árabe.- Para mi gusto es lo mejor de Sevilla.- Hay que ir con tiempo porque tiene un cupo de acceso limitado por turnos de 700 personas y cuando se agotan no entra más nadie.-

De vuelta a la Torre de Oro para retomar el bus hasta el stop de La Macarena por el margen del Guadalquivir con una buena vista del puente del Alamillo con el especial diseño de Santiago Calatrava y regreso al hotel para descansar un rato.-

Pasadas las horas de mayor calor, volvimos al centro histórico – ahora en taxi – y cenamos en la “Antigua Taberna de Las Escobas” para ir luego a ver la torre de La Giralda iluminada igual que la hermosa plaza a espaldas de la Catedral, llena de gente en sus numerosas calles y bares, donde se conversa, canta, bebe y come hasta altas horas de la noche mostrando los Sevillanos su espíritu alegre y un carácter predispuesto a la diversión que, me atrevo a decir, no volvimos ya a encontrar en el resto de España.-

Antonio