Estonia

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Estonia: Tallin

Para empezar Tallin es la capital de Estonia, el que está más al norte de estos 3 pequeños países que supieron estar anexado a la URSS. Su bandera es con las típicas rayas horizontales en color azul, negro y blanco. Es miembro de la Unión Europea, y también de la eurozona, por lo que todo los precios que aquí se nombren son en €.


Para pasar desde San Petesburgo creo que no hay forma de conseguir algo mas económico que un bus, que sale 17 €. El viaje son unas 7 horas, pero por que se pierde mucho tiempo para hacer migraciones. En mi caso me tome uno nocturno, saliendo a las 22.30 de SP y llegando a Tallin a las 5. Ya pasando el tramite de salida de Rusia, el tramite Estonia es muy simple: los propios agentes migratorios suben al bus, recolectan todos los pasaportes y luego de 20 minutos vuelven y los devuelven uno por uno a sus respectivos dueños. En verdad que muy practico, aunque no del todo serio. En fin, llego a la estación de bus a las 5, me duermo un par de horas en unos bancos de la estación y como a las 9 me tomo el tram que me deja cerca del hostel. No se informar el precio del tram por que no lo pague, pero creo que algo asi como 2 €. El hostal muy bien ubicado, muy comodo y super barato, apenas 10 € por noche con un cuasi desayuno, y hasta se podía usar el lavarropas gratis. Lo de la ubicación casi que ni se cuenta como positivo, por que como el casco
histórico es tan pequeño, las probabilidades de estar bien ubicado son casi totales.

A decir verdad en la ciudad no hay nada particular que me haya motivado a ir, de hecho ante
la pregunta “¿que viniste a hacer aca?” uno se queda sin respuesta. Claro que hay decenas de museos, algunas iglesias, y demás cosas, pero nada es realmente impactante. De todas maneras es una ciudad, una capital pero con ambiente de pueblo, muy tranquilo, con callesitas de piedra y casitas muy bonitas. Algunos desniveles dan la posibilidad de tener vistas panorámicas muy bonitas. En la primera tarde me dedique a recorrer casi todo esto junto a Marta ( la misma chica que conocí en Moscú, con la que fui a Peterhof) comimos tipo picnic en un parque, y de ahí nos fuimos a cenar a un lugar que ni de casualidad uno podría encontrarse. Prácticamente tardamos mas en llegar ahí que lo que se tardaría en recorrer todo el casco histórico, pero bueno el lugar estaba muy bueno y los precios eran mas razonables. Después de cenar y unas birras, pasamos por otro bar de la zona, por fuera parecía un establo tipo película de far west, por dentro no había nadie, asi que seguimos de largo preguntándonos por que ese bar, en ese lugar, a esa hora esta abierto…en fin, terminamos en un bar mas céntrico donde nos cruzamos con toda la gente de mi  hostel.

El segundo día en verdad que no hice nada…llovía mucho, y no tenia nada que me diera suficientes ganas de ver como para salir a mojarme, así al igual que todos mis compañeros de hostel me quede sentado en un sofá con mi computadora. A la noche salimos a un bar con varios de los que estaban ahí, y de vuelta al mismo bar de la noche anterior a tomar rondas de shots, dentro de los cuales tome uno de los mas feos de mi vida a base de salsa de tomate o no se que. Como a las 3 me doy cuenta que a las 10 sale mi bus, asi que me vuelvo al hostal, pero cuando llego justo estaba de turno un mexicano muy copado asi que me quede charlando con el hasta las 5,30. Como a las 9 me despierto tirando piñas al aire y maldiciendo por no poder seguir en mi comoda cama… tram a la estación de buses y 4 horitas de viaje me depositaran en Riga.

Tallin me gustó, me relajó, es un lugar a donde no estás tan enloquecido por que no te va a alcanzar el tiempo. La pasé muy bien, hay muy buen ambiente y la gente es sumamente amable en general. Muy recomendable para una pasadita.

Fernando