Francia

images

Francia: Costa azul- niza y monaco- 3 dias

Después del desayuno, en taxi partimos hacia la Estación Gare de Lyon, para tomar el tren a Niza. Los billetes los había comprado en Argentina,  3 meses antes, a través de Rail Europe, y todo fue tal lo planeado. El viaje fue tranquilo y el tren muy confortable.

La campiña francesa es muy bonita, muchos viñedos, ganado, y campos sembrados, todo muy verde y bellas colinas. Después de Marsella, el recorrido es sobre toda la costa, realmente maravilloso, pasa por Cannes y otros pueblos de la Riviera, el mar hacia la derecha y las sierras hacia la izquierda, atravesando túneles, y siempre el Mediterráneo acompañándonos.

Llegamos 1.30 a la Estación Nice Ville, y nuestro Hotel Best Western Alba, queda a solo 4 cuadras, así que valijas en mano fuimos caminando hasta llegar. Muy buen hotel, sobre la Av. Jean Medicin, peatonal, por donde solo pasa el tranvía, la principal calle de Niza que llega hasta el mar. En los alrededores hay toda clase de negocios, bares y restaurantes que ofrecen muy variada comida. Ubicados ya en la habitación, salimos a almorzar para luego caminar por la avenida hacia la playa. Niza es una ciudad encantadora, limpia, prolija,  coqueta pero no ostentosa, tranquila, muy tranquila, sin la vorágine típica de las grandes ciudades.  Suponemos que en pleno verano la ola de turistas romperá con este estilo de vida, pero ya en otoño es sumamente apacible.  Lentamente llegamos hasta la Plaza Massena, lugar de encuentro y de reunión tanto de los habitantes como de los turistas, de estilo moderno, con embaldosado en  damero, estatuas que fueron realizadas por el artista Jaume Plensa , que representan 7 continentes, Sudamérica, Norteamérica, Europa, Asia, África, Oceanía y Antártida, con la particularidad que por la noche se iluminan y cambian  de colores y rodeada por edificios coloniales pintados en amarillo y rosa fuerte, con largas y bonitas galerías con arcos, y negocios de altas marcas. Mirando hacia atrás se ven los cerros surcados por casas que se deslizan  en sus laderas, y hacia el frente  la costanera y el mar.

Bajamos hacia la costa, las playas son muy amplias, en cuanto a su largo, pero angostas, y de cantos rodados, nada de arena, salvo en algunas que son privadas, donde las piedras están “tapadas” con algún material haciéndolas más parejas, y además, tiene una especie de alfombra que desde las sombrillas llega justo hasta entrar al mar.  Había gente aun tomando sol y muy pocas en el agua. El color de mar es magnífico, dicen que dado la disposición de las piedras, la bahía que se forma y como en todo ello refleja el sol, el agua es turquesa, más parecido al color del Mar Caribe que del Mediterráneo que es azul intenso.

La gente totalmente distendida, pasea, camina lentamente, otros hacen deportes, muchos corren o andan en bici, y de fondo están las colinas surcadas de hermosísimas casas, hoteles, Casinos, restaurantes, bien una Villa de verano preciosa. Iba cayendo el sol, nos quedamos un buen rato admirando el paisaje, y luego volvimos la hotel, previo comer unas buenas hamburguesas en una cadena local de comidas rápidas.

La mañana se presento fresca, por lo que decidimos caminar y conocer y más tarde evaluar si íbamos a la playa. Otra vez por la Avenida Jean Medicin, fuimos hasta Le Cours Selaya, que es una plaza donde funciona un mercado de antigüedades y artesanías muy parecido a los que hay en mi ciudad Rosario, o San Telmo en Buenos Aires.  Después de merodear por cada stand, caminamos hacia la costanera en busca del Balcón o Mirador de la ciudad. Hermosa la vista desde allí,  toda la playa, la bahía, la ciudad, las montañas, una belleza. Por encima se encuentra la Fortaleza Mont-Alban, al cual se accede mediante unas escaleras de 200 escalones, o por un ascensor un tramo solamente. No subimos, pero aporto una foto del lugar, porque realmente para quien tiene ganas y fuerzas es evidente que vale la pena, en días claros se divisan Italia Y Córcega. Aun más arriba esta la Colina du Chateau y el Jardín Botánico con una cascada .

Continuamos por la costa y nos encontramos con  El Reloj de Sol, una maravilla de precisión y en lugar hermosísimo!!! Y llegamos a La Marina, el lugar portuario que es una bahía donde están anclados imponentes yates, y rodeada de jardines donde se ubica el Monumento a los caídos en la segunda guerra mundial, y paquetes barcitos a todo su largo. Desde allí se divisa Notre Dame du Port, estratégicamente elevada sobre el centro del puerto.

Luego, comenzamos a subir al casco antiguo de la ciudad, que durante muchísimos años fue dominio de Italia, y por supuesto  dejaron su impronta, en plazas, edificios, colores, costumbres (ropa tendida en los balcones por ejemplo) y llegamos a la Plaza Garibaldi, héroe itálico del que han quedado estatuas con su nombre en cada suelo donde haya pisado. Muy pintoresco todo el barrio, y aunque diferente del resto, indudablemente incorporado a la cultura general de la ciudad.

Luego en el camino de regreso llegamos al Pulmón Verde de Niza, Square Gare Le Clerc, un preciosísimo jardín, de varias cuadras de largo, donde se concentran jóvenes, niños, estudiantes, a pasar el rato, a almorzar un sándwich al paso, con muchos bancos y fuentes, muy arbolado, y al final ( o al principio) desemboca en Plaza Massena, en un colorido y refrescante sector donde desde el suelo y a diferentes distancias brotan chorros de agua que hacen la delicia de niños y turistas.

Volvimos al hotel a descansar y decidimos ir en busca de la Catedral Ortodoxa Rusa, que quedaba a unas 10 cuadras por detrás de la Estación Gare de Nice, pero lamentablemente justo ese día estaba cerrado al público, la admiramos desde afuera, es preciosa, y dicen que es el mayor templo ortodoxo ruso en el extranjero y hoy tanto la iglesia como el predio es propiedad  de Rusia.

Luego subimos hacia el centro, y encontramos una calle muy bonita con muchísimos restaurantes que ofrecen todo tipo de comidas del mundo, muy bien decorados, con mesas en la calle ( es peatonal) y nos sentamos en uno totalmente al azar , comimos una rica paella, aunque no muy abundante como estamos acostumbrados, y los precios razonables. .  Regresamos cursando por plaza Massena, con sus estatuas iluminadas, la Av. Jean Medicine, a estas horas ya bastante desierta y a dormir, al día siguiente íbamos a Mónaco.

DIA 3- MONACO

Tomamos un tren local en Gare de Nice y en menos de media hora estábamos en Mónaco. La Estación que es muy linda, de hecho los pasillos de salida tiene mármol en pisos y paredes, está ubicada arriba de una colina, ya al salir se ve toda la ciudad por debajo. El Principado es muy pequeño,  sus dimensiones son apenas más grandes que El Vaticano. Por razones de su geografía, ya que está emplazado sobre montañas que lentamente descienden hacia la bahía,  hacen que todas sus calles inexorablemente sean serpenteantes y en continuas subidas y bajadas. Habiendo previsto este detalle, y que además los mapas que pude encontrar no me aclaraban demasiado los recorridos a hacer, decidimos tomar un Bus Turístico, que en realidad es un método que no me gusta nada para conocer cualquier lugar, pero esta vez me pareció adecuado y acertamos!!!! Saliendo de la puerta de la Estación tiene una parada, así que nos montamos en él y pensamos en hacer un recorrido completo inicial, para ya en la segunda vuelta ir bajando en los diferentes lugares. Tengamos en cuenta que no tiene más de 2 Km. cuadrados. Así hicimos y pasamos por el Castillo Real, luego por diferentes túneles (está lleno de ellos) incluso por el que se corre la fórmula uno, y hagas el camino que hagas siempre desembocas en el Puerto.

El primer “desembarco” fue en la zona del Casino de Montecarlo ( en realidad es un barrio de Mónaco) . Mmm que esplendoroso glamur!!!!!!  Lujosísimo todo!!! La plaza, el parque que está a su costado, los bares que la rodean ( tomamos el café con un tostado más caro de todo el viaje!!!jaja!!). Se notaba, que los turistas, aunque en su mayor parte eran “normales” como nosotros, había “otra” clase, muy pero muy diferente. Al margen de eso, y los espectaculares autos que se veían, para delicias de mi marido, es todo muy prolijo, muy parquizado con un excelente gusto y conocimiento,. Por lo que nos contaban, la Princesa Grace estaba abocada a todo lo que fuera parques, paseos, flora, y fauna del lugar, de hecho hay un Museo Oceanográfico que es de los mejores del mundo ( al que no fuimos), el Jardín Japonés,  Los Jardines Grace y el actual Rey Alberto es Ecologista reconocido mundialmente. Entramos al Casino hasta el hall, y luego al salir bajando a la izquierda, por detrás del Casino, está el Edificio de la Opera, que es en menor escala igual que la de Paris y  también realizada por Garnier. Por una caminito enmarcado por palmeras se accede al paseo de la costa, desde donde se ve toda la bahía, rodeado de jardines y con obras de Botero y otros artistas  cada tanto.

Luego volvimos a subir a bus y nos apeamos en el puerto. Bonito, pero no espectacular, tiene mucho terreno ganado al mar, y siguen las obras. Hay algunos cruceros y  yates magníficos y hasta un hotel flotante. Es solo un puerto.

La tercera parada fue en el Palacio Real.  Grande y sobrio, la plaza que lo precede esta en reparaciones. Bajamos por uno de los laterales, para ver las ruinas de viejo castillo, interesante y las vistas espectaculares!!!!

De frente a la Plaza del Palacio, se encuentra el barrio Italiano, claro, el territorio fue durante muchos años dominio itálico, y como toda ella, el entramado sinuoso de sus calles, los colores, los olores, en fin un pedacito de cualquier pueblo de la Riviera Italiana en Mónaco.

Ya volviendo encontramos la estatua en honor a Juan Manuel Fangio, un orgullo!!! Fotos por supuesto, y emprender la vuelta a Niza. Cenamos en un restaurante de comida árabe, casi en la esquina del hotel, muy rico, abundante y precio medio y a preparar las valijas, ya que temprano salíamos en tren para Milán.

Consejos y opiniones sobre Niza- Mónaco

Niza es una ciudad pequeña, fácil de recorrer a pie, tres días de estadía incluyendo el día en Mónaco, estando fuera de la temporada de verano son suficientes, en caso de querer disfrutar las playas y el mar, por supuesto se necesitan más días. No es caro como pensábamos, hay muchas ofertas de restaurantes de todo tipo de comidas a bastante buen precio. Moverse por la ciudad, ya sea en tranvía, bus o a pie es sencillo. En cuanto a Mónaco, es más caro todo, pero es muy pequeño, y merece ser visitado pero no  hospedarse allí en caso de que el bolsillo este “flaco”. Hay otros pueblos ribereños muy bonitos entre Niza y Mónaco, que no visitamos, pero que todos recomiendan hacerlo si se está en la Costa azul no menos de 5 días. En cuanto al clima los últimos días de septiembre fue muy agradable, pero a los 3 días de habernos ido, se desencadeno una tormenta fuertísima, hubo aluviones y muertos, no sé si es común que esto suceda o pasó este año particularmente por la “corriente del niño”.

Nos alojamos en el Hotel Best Western Alba, reservado a través de Booking. Muy recomendable, tanto por su ubicación, como por su confort y personal sumamente dispuesto para lo que se necesite, e incluso una de las chicas de recepción hablaba bastante bien español.  No contratamos con desayuno, porque nos pareció elevado el costo, pero hay muchos bares en los alrededores por menor precio y muy buenos.

Me gustaron mucho ambas ciudades, quizás Niza me parece más acogedora y sencilla, pero Mónaco tiene un atractivo muy especial por su geografía, sus parques, su gente y su nivel de vida.

mcris