París

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Francia – La sorprendente París

Luego de un agotador viaje de 14 horas desde Barcelona en bus, al fin llego a París. Desde la estación de buses Bagnolet que era donde arribó el bus, debía tomar el metro para llegar a mi hostal, desde ya vinieron a mi cabeza las ideas sobre lo que había escuchado de que el metro era muy hediondo y todas esas cosas, la verdad que no fue tan terrible, algo de cierto tiene, pero supongo que  sólo era una  leyenda.

 

El metro costaba 1,8 euros el trayecto, y el hostal en que me quedé, Young Hostel, costaba 18 euros las noche. Este  hostal quedaba en lo que se llamaba el barrio latino, y no porque hubiera mucho inmigrante, si no que antes era una barrio universitario y el latín era el idioma predominante. Este barrio quedaba al oeste del centro y  tiene varios bares y restaurantes.

El primer día luego de almorzar algo que nunca supe lo que era, recorrí lo que era la ciudad tranquilamente, luego de dos horas de caminata, pasando por los Jardines de Luxemburgo y le Museo Militar donde está enterrado Napoleón llego a la Torre Eiffel que está al otro extremo del centro de París. Por fin había llegado, uno de los lugares más turísticos del mundo, estaba al frente mío, me sentí realizado. Antes no valoraba tanto la torre Eiffel por ser de fierro, pero al verla todos mi prejuicios desaparecieron, y verla de noche es aún más sorprendente. Luego de sacarme las primeras fotos con ella, emprendí mi viaje de regreso por la orilla del Sena. Este paseo tiene muchas cosas bonitas, y en pleno centro se encontraba el Louvre, los campos eliseos, la Plaza de la concordia, el puente de los enamorados, todo está muy cerca y todo es precioso.

El segundo día me levanté temprano para ir al museo de Louvre, la entrada costaba 13 euros y podía ingresar a cualquier sector. La verdad al principio estaba confundido porque el museo tiene 3 sectores: Sully, Richelieu y Denon; al ver esto uno no sabe donde empezar. Empecé por Denon que era donde estaba la Mona Lisa, pero no quise verla de inmediato, sino que la dejaría al final así que me pasé rápidamente a Sully, luego a Richelieu donde había un patio con muchas esculturas. El Louvre es algo impresionante que manera de obras tan bellas,  y además de tantas, llevaba 3 horas y aún sentí que me faltaba la mitad de las obras que ver, así que me apresuré y luego de 4 horas y media pasé por todos los sectores y finalmente como despedida me dirigí ver la Venus de Milo y la Mona Lisa, una obra que no se entiende porque es tan famosa, pero lo es y había que sacarle la foto, a pesar de luchar contra los japoneses que impiden acercarse.

Luego caminé por Arco de Carrusel, un mini Arco del Triunfo, que da el comienzo a los Campos Eliseos, que decían que eran muy bellos y con mucho verde, al menos yo no vi nada de eso, sólo vi comercio. Al finalizar los Campos Elisesos, que es una calle,  se llega al Arco del triunfo donde uno se da cuenta lo bien pensado y planificado que es está ciudad, ya que alrededor de esta arco parten (llegan) aproximadamente unos 12 bulevares que van en todas direcciones, yo me fui por la que iba a la Torre Eiffel. Como París tiene muchas calles diagonales es muy fácil perderse y eso me pasó a mi, pero de todas maneras llegué a mi destino, la Torre Eiffel. Siendo las 6 de la tarde era propicio para ver el atardecer desde la torre, sin embargo comenzó a hacer mucho frío y como yo había estado todo el día en la calle, decidí no subir hasta la punta, si no que hasta la segunda planta no más. La entrada y el ascensor, costaba 9 euros hasta la segunda planta. Se puede subir a pie para que sea más barato pero a esa hora no estaban habilitadas las escaleras.

En fin, llego al medio de la torre, pero de todas maneras hay un vista espectacular, ya estaba todo oscuro y las luces de los edificios estaban prendidas, por algo se llama ciudad de las luces. Es maravilloso, espectacular. Volví a quedar convencido de lo planificado que es esta ciudad donde no hay rascacielos, sólo se les escapó uno, pero el resto sólo tiene a lo más 6 pisos de altura, por lo que es fácil divisar los monumentos como el Louvre, Sacre couer, el museo militar. Y a un fondo, bien alejado de la ciudad, los rascacielos, el sector financiero-comercial, que no entorpece para nada el paisaje y la gracia que tiene esta bella ciudad.

El tercer y último día decidí hacer un free tour, creía que ya había visto todo, pero no me faltaban muchas cosas. Todos los días se juntan en la fuente de Saint Michel en el barrio latino, y hay tour en español, de hecho era más numeroso que el de en inglés. Primera vez que tomaba un tour y realmente me encantó sobre todo París que tenía tantas anécdotas, pasamos por Notredame, por la Santa Capilla, el Louvre y terminamos en la plaza de la Concordia, ahí me enteré que me faltaba mucho por hacer como ir a las catacumbas o al Palacio de Versalles. Luego del free tour caminé hasta la Sacre Coeur, que estaba en un cerro, aparte de ser una gran iglesia, fue una de las partes donde mejor pude ver a las gárgolas. Luego pretendía buscar el Moulin Rouge, ya que estaba en el barrio de Mont Blanc, que es el barrio bohemio de París, y luego de dar muchas vueltas y cuando perdí las esperanzas lo encontré. Lógicamente no ingresé pero fue lindo ver este tan icónico lugar. Ya no quedaba más tiempo debía tomar el bus esa noche, fue una lástima haber estado tan poco tiempo, no creí que hubieran tantas cosas que hacer en esta bella ciudad.

Rilan