Francia

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Francia: Las Cuevas de Bétharram : unas bodegas especiales

Las cuevas de Bétharram, abiertas al público desde 1903 y ampliadas sucesivamente a lo largo de estos últimos cien años, están situadas a 25 km de Pau y a 15 km de Lourdes sobre la carretera local D937 que une a estas dos localidades, entre los municipios de Asson y Saint Pé de Bigorre.

Geográficamente se localizan en dos Departamentos, pues los accesos a las cuevas se hallan en el Departamento de Pyrénées-Atlantiques (localidad de Asson) y la salida se halla en el Depàrtamento de Hautes-Pyrénées (St Pé de Bigorre). En un punto del recorrido de las cuevas se halla la placa que indica la divisoria de los dos Departamentos.

Bétharram es, tras la cueva de Postojna en Eslovenia, la mas grande visitable en Europa, con casi 3 km abiertos al publico de los 5 km de galerías exploradas, todas ellas ventiladas de manera natural y con una temperatura mas o menos constante de 13º C

El recorrido abierto al público, cuyo acceso se sitúa a 425 m sobre el nivel mar, está repartido en cinco niveles y, desde el año 1996, es parcialmente accesible a los visitantes minusválidos (primeras cavernas, con rampas y acensores).

La visita, que tiene una duración aproximada de 90 min, requiere llevar algo de ropa de abrigo y calzado adecuado pues hay humedad; es guiada y explicada en francés aunque las cuevas disponen de un sistema de megafonía en varios idiomas (incluido el español) que el guía va activando tras sus explicaciones. Permitida la toma de fotografías (aunque oficialmente sin flash).

No obstante, los guías suelen hablar varios idiomas y en las épocas de máxima afluencia de turismo (meses de julio y agosto) se organizan grupos por idiomas (aunque ello implica tiempos de espera superiores a lo normal).

La visita es mixta a pie, en barco y en tren; tras aparcar en el parking habilitado y muy sombreado, (y esperar pacientemente, sobre todo en verano, pues las esperas pueden llegar a hora y media), un autobus lleva a los visitantes hasta la parte superior de las cuevas donde se hallan las taquillas y la entrada; tras comprar el ticket, otro ratito de espera ser impone antes de entrar a las cuevas por un acceso natural debidamente acondicionado.

La visita se inicia en la parte mas alta de las cuevas, tres niveles correspondientes a la zona llamada de las cuevas “muertas” porque por esos niveles ya no circula el agua, descendiendo por escaleras algo mas de 80 m hasta alcanzar el nivel inferior (cueva “viva”) donde se localiza el curso del río subterraneo (de entre 1 y 3 m de profundidad); en ese punto, el viajero tiene algo mas de 800 m de pura montaña por encima de su cabeza… ; el segundo tramo de la visita se realiza en barco, (guiado por railes, curioso) recorriendo parcialmente el curso del río y terminando en el túnel artificial de 600 m de longitud construido en 1924 que permite la salida de las cuevas; la tercera parte de la visita no es mas que el recorrido por ese túnel que antaño se hacía a pie y que desde 1973 se realiza en el trenecito turístico que finaliza en “una estación” exterior que lleva a la salida del recinto pasando por el edificio que alberga el pertinente bar y tienda de antigüedades …. tras lo cual, al parking se llega caminando en poco menos de 5 min.

Este edificio, que data de 1924, fue uno de los primeros edificios en Francia construidos en hormigón armado.

Los aseos se localizan en la entrada (zona de parking, edificio de espera del autobús) y en la salida (en el exterior del bar-restaurante) así que si no se es precavido, hay que esperar hasta llegar a la salida.

A pesar de que la visita no es gratuita (13,50 € adultos y 8 € niños entre 4 y 12 años), los guías pasan amablemente la “boina”; la visita es guiada hasta el momento en que se sube al tren, y allí, los amables guías se despiden de los viajeros, gorra en mano …. la propina, como siempre, a gusto del consumidor.

La visita a estas cuevas constituye una atracción de singular belleza que permite admirar, aunque sea pagando, como la naturaleza es capaz de labrar, en silencio y a oscuras, verdaderas obras de arte …

Un poco de historia 

Las grutas fueron descubiertas, como casi siempre pasa, por casualidad a principios del S. XIX, acaparando enseguida la atención de todo el mundo, desde naturalistas a espeleólogos o simples aficionados a la montaña.

Pero no fue hasta 1836 que empezaron a ser exploradas, mas o menos en serio,  por los integrantes del CAF de Pau que enseguida descubrieron que en estas cuevas destacan dos cosas : ausencia de vida vegetal y animal y perfecta ventilación gracias a innumerables chimeneas naturales.

Las cuevas no fueron habitadas en la antigüedad por lo que en ellas no hay presencia de pinturas y tan solo se ha constatado vida en alguna de las cuevas que conforman los accesos naturales en cotas superiores donde si se encontraron vestigios de la presencia de  animales, en algunos casos de osos que, probablemente, las utilizaban durante la hibernación o como oseras para sus crias.

Entre 1889 y 1907 se exploraron los diferentes niveles hasta alcanzar el curso del río, del cual se intentaron localizar sus fuentes, se construyó un puente para poder acceder a las cuevas y se instaló una mini central hidroeléctrica para iluminación artificial, convirtiendo a estas cuevas en las primeras en Europa que utilizaron electricidad para las visitas turísticas. Así mismo, la minicentral suministraba electricidad a los pueblos colindantes y a alguno de los barrios periféricos de Lourdes.

Desde sus inicios a principios del S XX hasta la actualidad, la explotación turística de las cuevas ha estado capitaneada por la familia Ross, cuatro generaciones que han mantenido vivas unas cuevas que reciben algo mas de doscientos mil visitantes anuales.

En la actualidad, a pesar de que la iluminación de las cuevas está controlada, éstas son tratadas con productos antifúngicos para evitar (o minimizar) la aparición de hongos y líquenes y preservar en la medida de lo posible el estado natural de las mismas.

Un poco de hidrogeología

Las cuevas de Bétharram forman parte del macizo calcáreo de St Pé de Bigorre, y se sitúan en una zona conocida como el Piemonte Pirenaico.

El conjunto de cuevas, cuya formación se inició en el Cretáceo Inferior hace algo mas de cien millones de años, responde a los criterios de formación kárstica por efectos de la erosión del agua sobre los terrenos calcáreos repletos de fallas que las integran y está constituido por cavernas y multiples galerías en diferentes niveles, bien ventiladas gracias a las chimeneas naturales (pozos) que alcanzan la superficie y han sido exploradas solo parcialmente, siendo los niveles superiores los que datan de mayor antigüedad careciendo de circulación de agua y los niveles inferiores los que siguen su proceso de formación por efecto de las corrientes de agua subterráneas.

Las cuevas tienen un alto grado de humedad que, junto con la ausencia de luz natural, ha impedido la formación de moho y por tanto, de cualquier vida vegetal.

En la actualidad la visita permite recorrer zonas de diferentes épocas en las cuales se aprecian perfectamente las estructuras calcáreas de formas caprichosas que se han ido bautizando de acuerdo con aquello que nos recuerdan (el Teatro, la Ostra, el Aguila ….); especial mención merecen los techos “de esponja” labrados en los niveles superiores por efectos del agua en circulación y las columnas ya formadas o en proceso de formación por efectos del goteo rico en carbonato cálcico, apreciando las estalactitas y las estalagmitas que crecen a razón de un cm3 por año, sin olvidar el paso angosto de una falla que parece realmente que vaya a desplomarse sobre nuestra cabeza

Con un clima atlántico, lo que en estas latitudes se traduce en frío, humedad y viento, la región tiene un indice alto de lluvias y nevadas lo que alimenta a los acuíferos subterráneos y permite que las cuevas sigan “vivas” en permanente estado de evolución.

El entorno natural de Bétharram está dominado por las aguas de la Gave de Pau y por las montañas que coronan en torno a los 1.800 m,  sin apenas carreteras o pistas, lo que le confiere un cierto estado “salvage” que requiere tener buenas piernas si se decide patear para, entre otras cosas, alcanzar otras cuevas como la de Montagnon de la Pale o la del Hayau (hayedo).

Y una anécdota

Una idea genial, (o, cuando menos, peculiar) nacida de las ganas de experimentar e innovar, permitió que Albert Ross, actual director de las cuevas y Jean Marc Laffitte, propietario del Château Laffitte Teston situado en el Departamento vecino del Gers, sellaran un acuerdo para envejecer vino bajo tierra.

En febrero del 2011, 20 barricas de roble de 225 l de capacidad, (equivalentes a unas 6 mil botellas de 75 cl), procedentes de la bodega Laffitte fueron llevadas a las cuevas de Bétharram ….. y llenadas con vino de la denominación de origen Madiran de la cosecha del 2010.

Almacenadas al borde del paso peatonal en la parte mas profunda de las cuevas, durante algo mas de trece meses fueron periódicamente controladas del mismo modo que se hace en la bodega, mientras iban envejeciendo el vino contenido en ellas, constituyendo una atracción fuera de lo común para todos aquellos visitantes que tuvimos la ocasión de contemplarlas, siendo el primer sorprendido de tal expectación, el propio director de las cuevas.

En junio del 2012, el vino fue presentado en sociedad para ser comercializado. Comparado  en una nota de cata con el vino procedente de la misma añada pero envejecido en las bodegas subterráneas del Château Laffite, resultó que el vino de las cuevas era mas “redondo” , es decir, mas fácil de beber y el vino envejecido en bodega era mas potente y complejo; el resultado fue de “sorpresa” pues el vino envejecido en las cuevas resultó ser mas acorde con las actuales preferencias de los consumidores.

Este envejecimiento fuera de lo común ha tenido continuidad y las barricas que se dejaron en las cuevas han vuelto a ser rellenadas.

En un principio se dudaba de esta experiencia pues no se sabia a ciencia cierta como iba a ser el envejecimiento del vino; pues  solamente se tenia datos de alguna experiencia similar en bodegas subterráneas de similares características situadas en Siria que aparentemente tenían unas condiciones parecidas a las de Bétharram.

Bétharram es un lugar único cuyas condiciones ambientales no se pueden reproducir en una bodega pues al ser cuevas formadas por el agua, y ventiladas de manera natural, tienen una humedad muy alta que impide el intercambio de oxigeno del exterior con el vino a través de la madera de la barrica al estar ésta completamente saturada (no hay evaporación del vino por lo que no es necesario retocar los niveles en barrica); esto le confiere al vino un singular envejecimiento que, sorpresa, ha tenido una buena aceptación entre el publico que ha comprado esta primera añada.

Angeles