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Italia: De Volterra a Florencia pasando por San Giminiano, Monterrigioni, Siena y el Chianti

Solo 30 km. la separan de Volterra, por camino montañoso, y con lluvia copiosa en poco menos de 1 hora llegamos a las puertas de la Manhattan medieval.

Estacionamos el auto muy cerca de la muralla ( por suerte!!) y entramos a este otro mundo encantado!!!  Sus torres son imponentes!!  Hoy hay 13 de ellas, que se divisan desde cualquier punto de la ciudad en que estés. Originariamente llegaron a ser 72!! Fundada también por los etruscos en el siglo III AC. es recién en el siglo X cuando toma su nombre del Obispo que defendió la población de la invasión de los Unos de Atila. Las torres, en el medioevo, y sobre todo en la Toscana, era símbolo de poder, y las familias competían  entre sí para hacer la más alta que y así demostrar su importancia y su riqueza.

Al traspasar su puerta ya  te atrapa la atmosfera medieval. Las casa de piedra marrones, y grises, los arcos,  pequeñas ventanas sin rejas, las tejas, y cada tanto se yergue orgullosa de perdurar en el tiempo una torre.  Nuestra primera parada en la caminata, fue en la Plaza de la Cisterna,  llamada así porque en su centro hay una que abastecía  de agua al pueblo hace miles de años. Llovía bastante, decidimos tomar algo en uno de los bares de la plaza, aunque la recomendación era un helado en la “Gelateria della Piazza”, que es famosa por haber ganado varias veces el campeonato mundial del helado, el clima imponía mejor un capuchino y un canoli ¡!!!!

Una belleza todo lo que podía verse, desde la cisterna (tapada con una gran sombrilla porque aun hoy está en uso), las diferentes formas y materiales de las casas que la rodean, y pude apreciar, la diferencia con Volterra, en cuanto al manejo de los espacios de circulación, acá tanto calles como plazas son más amplias. También las construcciones muestran que en esta ciudad los habitantes eran más poderosos, adinerados y quizás refinados, como muestran los balcones y algunas ventanas con mármoles que no se ven en Volterra.  Además, durante la Edad Media, San Giminiano era paso obligado de los peregrinos católicos hacia Roma y el Vaticano, ya que formaba parte de la Vía Francigena (2000 Km. uniendo Canterbury, Inglaterra con Roma, y terminaba justamente en la Tumba de San Pedro) y esto no es un dato menor, ya que imagino cientos de fieles peregrinando durante todo el año,  lo que indudablemente habla de la importancia que tuvo la ciudad.

Desde la Plaza continuamos nuestro camino, siguiendo al guía de un grupo de turistas, y llegamos a la Plaza del Duomo. A su alrededor hay 7 torres, la más importante es la Torre Grossa, a la cual se puede subir y disfrutar de bellos paisajes y una vista completa de la ciudad. No subimos, no hay ascensor, y las escaleras matan!!!!!!!  El Duomo, llamado La Colegiatta,  está enfrente del Palacio del Poppolo, con su torre Rognosa, que alberga un museo con frescos que merecen verse por cierto.

Así volvimos hacia la Puerta de ingreso de la ciudad, lentamente, observando y disfrutando.

Si bien el tiempo otra vez nos jugo en contra, en realidad San Giminiano puede recorrerse en medio día, es pequeño, y si, hay mucho más turistas  que en Volterra,  hoy es justamente esa actividad la que les otorga su mayor ingreso de divisas, a pesar de tener una campiña rica en vides y olivos.

Nuevamente en el auto rumbo a Monteriggioni, seguía la lluvia, y el camino bellísimo a pesar de ella, y siempre hacia arriba y en medio de frondosos bosques.  De repente, en una colina a lo lejos divisamos “la Fortaleza”, con sus murallas y torretas!!!  La ciudad data del siglo XIII, y fue construida por los Señores de Siena para controlar a quienes se les aproximaban, ya que esta estratégicamente ubicada en una colina natural. La superficie  total del pueblo son 20 km. cuadrados!!! Y la muralla tiene 500 m de longitud y 14 torres de observación con solo dos puertas de acceso.

Dejamos el auto en el estacionamiento y ¡ a subir!!! Tremendas escaleras!!! Recomiendo a quien no es atleta o tiene algunos añitos ya, ir descansando por tramos!!!! Entramos por la Puerta Sur…. Hay Dios, esto sí es de “cuentito”,!!!!!  Una “miniatura” en tamaño  pero “gigante” en belleza y patrimonio ¡!!!

Tiene solo una calle principal, que va de la Puerta Norte a la Puerta Sur, no más de 15 cuadras entre ambas, y todo su alrededor de callejuelas pequeñas, con casas también pequeñas, de piedras todas.

Como dato clásico de la ciudad, dicen que  El Dante , en La Divina Comedia, uso las torres para evocar el circulo de gigantes rodeando “el abismo infernal” . Ya en nuestros días, gran parte de las películas “la vida es bella” y Gladiador, fueron filmadas allí. Cuenta también con un pintoresco Museo de los Templarios.

Cada rinconcito tiene su encanto especial, un colorido único, y un dejo de misterio, Dantesco y de película.

Dejamos atrás Monteriggioni, aun embelesados con el pueblito, y seguimos a nuestro próximo destino, Siena que dista solo a 7 km. Teníamos reserva en el hotel  Piazza Paradiso Acomodation, quienes muy amablemente nos habían enviado por mail instrucciones muy claras y precisas de cómo llegar. También queda en el centro histórico, transito restringido, pero permiso especial para turistas que se alojan en este hotel. Seguimos las indicaciones y llegamos sin ningún problema, nos ayudaron con el equipaje, y luego llevaron el auto al estacionamiento a unas cuadras que estaba incluido en el precio pactado.

Siena es hermosa!!! Es Una conjunción perfectamente armónica de refinada  arquitectura medieval y a la vez patrimonio artístico. A diferencia de Volterra,  y San Giminiano, por poner ejemplos de lo poco que conozco en realidad de Toscana, donde la arquitectura aunque imponente y fascinante, es más sencilla y rustica , y la piedra amarronada , los ladrillos y las tejas rojas  son la constante en casi todas las construcciones, lo que  vemos en Siena en cambio, es una estratégica conjunción entre algunas casas con similares características a aquellas, pero donde comienzan a predominar, los muros agrisados, el mármol blanco y  el negro , los frentes  ya revocados y con colores, y el embaldosado de sus calles uniformado por completo en piedras rectangulares grises. Es sin lugar a dudas una ciudad elegante!!!!!!

Las calles son angostas, y serpenteantes, y a la vez, conjugan tramos empinados con espacios llanos. Como en todo conjunto medieval, no hay veredas, resaltan sus puertas y  pórticos tallados en madera,  y aunque los ventanales son una constante,  hay escasos balcones.

Ni bien nos acomodamos, bajamos los 36 escalones que nos separaban de la puerta ( luego había que subirlos!!!), y a callejear, claro!!! Lloviznaba,  seguimos los carteles que indicaban hacia la Plaza del Campo, donde se corre el famoso Palio.  A escasas dos cuadras del hotel, y hacia la derecha, divisamos el perfil blanco con bandas negras del Duomo, y seguimos caminando  hacia arriba por la misma calle, hasta encontrarnos con una escalera en piedra rustica desde la cual se divisaba a través de una arcada la Plaza.  Que espectáculo!!!!!!! De repente el espacio se abrió hacia un semicírculo sumamente colorido que en su centro está formado de ladrillos rojos dispuestos de una manera especial convergiendo como en rayos hacia el centro de la recta, y lo bordean los clásicos baldosones grises.  Sobre la parte convexa de la figura que se forma, bares y restaurantes protegidos por toldos y sombrillas, enmarcados por edificios altos que siguen su curvatura, y sobre la recta el Palacio Publico con su Torre Mangia. En realidad, hay un perfecto orden constructivo, que fue nota distintiva de la ciudad, ya que las ordenanzas prohibían que un edificio fuese más alto que el otro, y además debían realizarse en ladrillos cuya fábrica era monopolio de la ciudad. Claro, en estos lugares y, a pesar de haber nacido hace cientos y cientos de años atrás, nada se dejaba librado al azar, y todo, absolutamente todo tenía un significado, ya sea ostentación de poder, un perfil que debía tener la ciudad de acuerdo a los estándares sociales de la época, etc. etc.

En la plaza y sus alrededores predomina el color característico de donde deriva su nombre, “color Siena”, esa mezcla pictórica de tonos amarillos, tojos y marrones.

Ya anochecía y el clima no era demasiado propicio para un caminante, y sobre todo si estas cansadísimo como lo estábamos nosotros!!!! Volvimos trepando las callejuelas al hotel y fuimos a cenar.

El empleado del hotel, cuyo nombre lamentablemente no recuerdo pero que es sumamente gentil, agradable, y además hablaba español y conoce Argentina, todo un plus!!!, nos recomendó este pequeño restaurante, atendido por sus dueños, con comida casera y tradicional , simple y acogedor, a solo un par de cuadras, donde comimos muy bien , a buen precio, por lo que  lo recomiendo gratamente. Cenamos excelente y a dormir!!!

Amaneció soleado y fresco,  fuimos a desayunar  a una cuadra del hotel y desde allí al Duomo. La Catedral de Santa María de la Asunción se erige  en la plaza del mismo nombre, junto con su Campanario y el Baptisterio y frente a este conjunto, se encuentra el Hospital Santa María de la Scalla, hoy importante museo.  Es realmente precioso todo el conjunto. De estilo gótico italiano, y con la clásica disposición de rayas negras cruzando el mármol blanco, muy típica de las construcciones eclesiásticas  toscanas, una escalinata amplia para acceder a él, formada por 12 escalones que representan los 12 apóstoles,  y tres pórticos, el del medio más grande y de bronce esculpido, se destaca el gran ventanal redondo de vidrio azul y por encima el frontón principal de forma triangular y fondo dorado donde se ve la Virgen sentada en su trono. Numerosas esculturas y gárgolas cubren la fachada

Si por fuera es hermosa, por dentro es maravillosa!!!!!! A mi gusto el interior es  el más bello, colorido, luminoso, y pictórico de las catedrales que conozco.

No hay absolutamente nada que pase desapercibido. Todo es admirable, Piso, techos, arcos, altar principal, pulpito, columnas, capiteles,  obras de arte, vitraux, la lámpara de bronce, la cúpula, la pira de agua bendita, todos y cada uno de los detalles que pueden verse conmueven.

Salimos de la Plaza por detrás del Baptisterio, sin rumbo fijo, a descubrir lo que Siena quisiera mostrarnos.
Y seguimos el camino del asombro, aparecieron esas luminarias especiales, coloridas y únicas, y las banderas que van distinguiendo a cada barrio,  y nuevamente la Plaza del Palio, de día, sin lluvia, con un sol a pleno que formaba un espectro de luces y sombras que la mostraba en toda su belleza Entramos hasta el hall del Palacio Publico, íntegramente construido en ladrillos Subimos por los pasadizos de la Plaza hacia la calle principal, céntrica y con los negocios de marcas reconocidas, muy fino y elegante a pesar de conservar intacto su aire medieval.

En nuestro paseo placido y sin tiempos, volvimos a perdernos en las callejuelas y vemos una indicación hacia La Iglesia de San Francisco, y bueno, vamos a verla………………

Abstraídos en el paseo, de repente vimos que “alguien nos espiaba desde una venta”…..

Qué maravilla!!!!!!!! Y así llegamos a la Iglesia y su hermosa plaza

De su interior puedo decir que es sobria, colorida, pintoresca e intima. Ideal para el creyente que necesita paz y recogimiento para orar.

Mientras almorzábamos un panini muy rico, sentados en un banco, con un entorno tranquilo, verde y placentero, dos niños, con sus entrenadores, practicaban el difícil arte de manejar y hacer malabares con las banderas, que según tengo entendido, forma parte de todos los festejos previos a la Gran Carrera de Palio. Qué maravilla el apego a las tradiciones!!! Miles  de años los separan de aquellas primeras contiendas y hoy siguen siendo tan caras a sus sentimientos!!!  Europa, en líneas generales, tiene este culto a los ancestros, y aun manteniendo intactos sus ritos, son ciudades modernas en su vivir, ricas, y confortables, crecieron sin desechar el pasado sino conviviendo con él, conservando lo mejor y de paso recordando no cometer los errores que hubieran tenido.  Justo de esto se trata la historia y su memoria no? Recordar el pasado, para comprender  el presente y planear el futuro. Si,si, lo tienen claro.

Ultima noche, cena en el mismo restaurante, plato especial: Ñoquis rellenos con gorgonzola y salsa “secreta”, jaja!! Una exquisitez!!!

Por la mañana, desayuno y rumbo a Florencia por la “ruta del Chianti”.

Poco más de 77 Km. separan Siena de Florencia. Decidimos no ir por la autostrada y recorrer la región por las rutas internas, pasando por los pueblos y viñedos y elegimos, siempre por cuestiones de tiempo, bajar y conocer aunque sea un poco de Rada in Chianti y Greve in Chianti.

La mañana se presento soleada y apenas fresca, ideal para viajar lentamente en coche y admirar los colores y sabores que esta bellísima zona propone.

El valle ofrece una vista esplendida, las colinas cubiertas de vides, bosques de arboles de frutos secos, como el castaño, cipreses, quizás robles.  Todo colabora para que la paleta de verdes sea infinita!!!!

De a ratos el paseo transcurre por caminos de montaña, sinuosos,  donde solo ves la ruta algo angosta, sus curvas y los bosques  a los lados, y a veces se desprende de ella algún pequeño camino rural, de tierra, finito, que seguramente conduce a alguna granja  y,  de repente se abre una valle maravilloso formado por la naturaleza y “pintado” por el hombre…….

Los viñedos a la vera del camino, parecen invitarte sin tapujos a recorrerlos……

Castillos a lo lejos, villas señoriales, pequeños caseríos, olivos, montañas, colinas, valles, todo en perfecta armonía. Legamos a Rada in Chianti. El balcón al valle es un lujo digno de un cuadro al pastel.

Los colores del otoño comenzaban a insinuarse lentamente, mezclándose  amarillos dorados, con verdes pálidos y algún que otro cobrizo.

Radda conserva intacto su trazado medieval, sus calles empedradas y angostas forman un semicirculo y desembocan todas en la PlazaFerrucci, donde se encuentra el Palacio Podesta,hoy sede de gobierno, con los  escudos de armas que adornan su fachada.

En la misma plaza y a lo alto de un promontorio esta la Iglesia de San Justo, con una cupula enorme para su pequeña estructura, bellisima por cieto.

Era demasiado temprano para visitarla, aun no abria sus puertas, asi que solo tomamos fotos de ambos edificios. Como dato aporto que en el interior de la iglesia, hay frescos valiosos que sin dudas merecen verse.

Del otro lado del pueblo, por fuera de las murallas, hay una enorme y preciosa plaza, con profusión de arboles, cosa que no es muy común en Italia, ( salvo grandes parques en grandes ciudades), y otro mirador hacia el valle,  sumamente bello.

Tras una hora de recorrida por el hermoso y tranquilo Radda, seguimos nuestra ruta por la región del Chianti, rumbo a Greve. Siempre por caminos alternativos, nos siguieron acompañando las vides, los  olivos, los aromas y hasta los sabores de esta “otra” Toscana. Pasamos varios poblados, que se veían en el valle, también bodegas, muchísimas,  y grandes toneles sobre la ruta que invitaban a pasar y conocerlas. Pero, como siempre el tiempo  del viajero es tirano, decidimos parar en Greve directamente ya que en Florencia, ese día, debíamos devolver el coche.

Es una ciudad bastante grande, según nos había dicho un lugareño con el que compartimos una charla en un pueblo anterior, “es lo menos bonito para conocer”, jaja, supongo que debe haber ciertas rivalidades entre los poblados.  Claro, hay avenidas y semáforos, nada que ver con lo que veníamos viendo!!!

No  obstante, tiene su “rincón” mágico como todas. La Plaza Giovanni da Verrazzano, es de forma triangular, y está totalmente rodeada de galerías, (pórticos) donde se encuentran negocios de artículos regionales, vinos de la zona , clásicos y también exóticos, que se exportan a todo el mundo , algunos carísimos!!!!!  flores, frutas, artesanías y restaurantes.

También se encuentra la Iglesia de Santa Croce, y el Convento de San Francesco, hoy museo de arte.

Almorzamos una muy rica pizza, y seguimos hacia Florencia.

 

Cris