Italia

Vaticano1

Italia – En busca de la santificación

Luego de un día agotador en tren desde Venezia con escala en Firenze, llegué al fin a Roma, de la cual no tenía mucha expectativa, pero me di cuenta que sí es una parada obligatoria de un viaje a Europa. Me hospedé en freedom traveller, un hostal barato (15 euros la noche) del que tampoco tenía muchas expectativas, pero también las superó y fue un hostal decente.

 

 

El Centro de Roma no es muy grande. y los atractivos turísticos están muy cercanos entre si. Yo disponía de un día y medio para recorrer todo y lo hice como 3 veces. Por un lado está el vaticano, al cual me habían dicho que era muy lindo así que en la mañana de mi primer día por Roma, fue el primer lugar que visité, aunque era lo más lejos desde mi hostal, como una hora y media caminando. Había una gran fila para entrar al Vaticano, debido al detector de metales, estuve en la fila como 40 minutos, y entremedio me di cuenta que no tenía las llaves de mi locker, donde guardé las cosas de valor, no sabía si las había dejado puesta o perdido, pero ya había hecho la fila, así que confié en que nada pasaría.

Luego de ingresar al Vaticano, está la opción de subir a la cúpula de la Basílica de San Pedro, tiene un costo de 5 euros por escaleras (como 500 pasos) y con ascensor 7 (300 pasos), era poca la diferencia en pasos, pero subiendo escalar se nota, Luego de dar más de 500 pasos se llega a la cúpula. Un lugar donde se puede ver todo Roma, ya que no tiene altos edificios. Se pueden ver los jardines del Vaticano, el río, el Coliseo, la verdad que todo y es muy bonito. Luego de descender hacia el primer nivel, ingresé a la basílica… quedé maravillado, sorprendido, pensativo. Nunca había visto tanto oro junto. Cada capilla era preciosa, todo era maravilloso, y la tumba de San Pedro portentosa, inmensa. Luego de estar ahí sentí que cualquier otra iglesia no se podía comparar a la grandeza y belleza de esta basílica, quizá en el exterior habrán iglesias más bonitas, pero en el interior no me imagino algo superior, por algo es la santa sede.

No entré ni al museo del Vaticano ni a la capilla sixtina, por el tiempo y porque estaba preocupado por la llave, caminé apurado de vuelta hasta el hostal (en subida), para ver si la encontraba, para mi suerte estaba encima de una cama que me había sentado antes de salir (uf). Al almuerzo comí pizza por 5 euros, la verdad que en Italia sólo hay pizza o pasta, es lo más barato y abundante.

En la tarde visité, lo otros lugares famosos como el Panteón, la Fontana de Trevi que estaban reparando, el museo del Ejercito, muchas ruinas de distinta índole, que están esparcidas por todo el centro  y al final llegué al Coliseo. que realmente es sobrecogedor lo gigante que es y la historia que hay detrás de éste, no pude entrar porque era muy tarde y al otro día había mucha fil cuando fui de nuevo.  En el hostal esa noche conocí al único chileno que conocería en todo el viaje, fue un relajo también, no solo hablar en español, si no que en la jerga chilena, después más tarde salimos a carretear jajaja.

Al otro día recorrí nuevamente los mismos lugares más otros que no había visitado, fui de nuevo al Vaticano que esta vez esta repleto de gente porque iba a  pasar el papa, la fila del día anterior era 3 veces más larga. era un caos. Fui otra vez al coliseo, otra vez a la Fontana de Trevi y ahora sí a tirar mis monedas para pedir deseos, ya que aunque estaba en reparación dejaron una pequeña poza de agua para que la gente pudiera tirar las monedas.

Tenía avión a las 5 de la tarde hacia Barcelona, me costó 45 euros con un equipaje de 15 kg por Ryanair, la aerolinea más barata de Europa. Yo tenía tres horas de margen así que relajado fui dejando el hostal, iba a comprar el pasaje de bus hacia el aeropuerto que salía 6 euros, pero no había espacio hasta dos horas más y mi avión salía en 3, no alcanzaba. Así que me vi obligado a comprar un pasaje de tren expreso, que costaba 14 euros, para poder llegar a tiempo ya que se demoraba menos y salía cada media hora. Por suerte no perdí el avión y llegué a tiempo, pero para más remate el avión se atrasó. Y así terminaba mi estadía en Italia y la mitad de mi viaje.

Rilian