La Tosca, Italia

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Italia: Lucca- Pisa- Volterra

Con una mañana esplendida emprendimos el viaje hacia Lucca. A la vera de la ruta comenzaban a verse los verdes valles toscanos y salpicadas hileras de cipreses que caracterizan la zona. Las colinas con sembrados en terrazas escalonadas, las casas con sus típicas tejas rojas y sus fachadas amarillas o amarronadas. En una hora estábamos en Lucca. La ciudad cuenta con sector “nuevo”,

importante en extensión y con mucha actividad y el casco antiguo encerrado por las murallas mejor conservadas de todas las del medioevo que hoy se han convertido en un paseo peatonal que rodea la ciudadela antigua. Todo está tal y como fue construido originariamente, ya que por milagro nada fue afectado por las guerras.  No se permite la entrada de autos particulares intramuros, (salvo quienes tienen especial permiso)  por lo que hay numerosos estacionamientos por fuera. Ingresamos por una de las Puertas de la Ciudad,  y los ladrillos milenarios con que está construida  ya nos iba anunciando lo que  encontraríamos  en ella.

Era temprano, aun no había demasiada gente (turistas), y se podían recorrer tranquila y pausadamente sus calles parando a cada paso para admirar lo que nos mostraba esta encantadora ciudad medieval.  Una mezcla profusa de materiales y colores marcan un orden constructivo.  Ladrillos, piedras, mármol blanco, mármol negro, colores pasteles que van del amarillo, pasando por el ocre hasta una gama infinita de marrones, balcones, rejas, adoquines, baldosas, todo forma a un conjunto ecléctico muy llamativo.

Admiramos el Duomo, en mármol blanco y negro y la torre del campanario en ladrillos, la Iglesia de San Miguel, la Torre Guingi con su jardín en altura, y seguimos caminando por la calle principal donde hay locales de las más afamadas marcas, hasta llegar a la Plaza del Anfiteatro.

La plaza en realidad se halla edificada sobre los restos de un verdadero anfiteatro romano, aun se pueden observar algunos restos del mismo sobre algunas de las casas que fueron construidas respetando la forma elíptica del antiguo anfiteatro. Se accede por dos puertas que datan de aquella época. Hoy es el punto neurálgico y de reunión de la gente de la ciudad. Con sus restaurantes, mesitas en la calle, sombrillas, casas de colores y techos de tejas rojas, se conforma un lugar placido y reconfortante para la reunión y la charla cotidiana. Caminamos por Lucca alrededor de 2 horas y media, y nos encanto!!!!  Seguramente tiene muchísimo más para mostrar que  lo que vimos y disfrutamos, pero los tiempo no alcanzan, así que seguimos nuestro recorrido hacia Pisa.

En poco más de media hora  ( 30 km.) llegamos a la ciudad, que tiene como todas, su parte más nueva, más poblada,  y con los bemoles de la vida cotidiana actual. Nos dirigimos hacia el predio donde está el Duomo, Baptisterio y la Torre, que es la Plaza dei  Miracoli ( Plaza de los Milagros),  a la cual se accede a través de una portada ya que esta amurallada. La calle que conduce a la entrada, está repleta de restaurantes y puestos callejeros de venta de suvenires, carteras, cuadros, etc.etc.  La plaza es realmente hermosa, entre el verde del césped y el celeste del cielo, se yerguen los tres edificios de mármol blanco, imponentes, magníficos, un desborde de arte y belleza!!!!!

Por detrás del conjunto arquitectónico, y completándolo esta el Camposanto Monumentale ( cementerio).

El baptisterio, es el más grande de Italia, y la Torre inclinada, es el Campanario del Duomo.

Hay tres torres inclinadas en Pisa, y esto se da así por el suelo arcilloso que no resiste las construcciones angostas y altas.

Después de almorzar y descansar un buen rato, ya que venía bastante maratónica la jornada!!, regresamos a la carretera en busca de nuestro destino , Volterra. De a poco nos fuimos sumergiendo en los maravillosos paisajes rurales  toscanos.  Esta región fue primeramente habitada por los etruscos, y de allí deriva su nombre, transcurre entre los Apeninos y el Tirreno en la región central de Italia. Marco de innumerables películas, es como un “cofre” natural, que resguarda los más bellos pueblos medievales, sembrados en sus colinas, unos pocos valles, ya que es región montañosa, que regalan a nuestros ojos coloridos campos que oscilan entre los marrones, ocres, amarillos y verdes en todas sus gamas. Los olivos, las vides, los manzanares y perales,  y sin dudas los cipreses, aportan el color y el aroma de la región.

Si bien La Toscana es extremadamente rica en historia, cultura y arte, es un lugar que en mí, por  sobre todo esto, despierta “sensaciones”,  y es sobre ellas y sobre lo todo que  pude ver en lo que voy a basar mis comentarios.

Lo primero que se siente es paz!!! Un camino precioso tanto en su paisaje como en la ruta misma. Poquísimo transito,  manejar es un placer y cada tanto hacer un alto solo para admirar. El clima acompañaba, un cielo celeste que de a ratos se “sembraba” de nubes blancas abigarradas, sin viento,  en suma, una hermosa tarde en lugar soñado!!!

A lo lejos comenzamos a divisar Volterra, encaramada en lo alto de una colina.

A medida que nos aproximábamos el camino se hizo más complejo a la vez que divertido. Subir , subir, doblar y volver a doblar, y ver como hacia atrás iba quedando el valle cada vez más abajo…..

Y  llegamos, siempre subiendo, a las puertas de la ciudad.  Con la dirección del hotel donde nos alojaríamos, y mapa en mano, fuimos preguntando. Excelente la predisposición de los “volterranis” (perdón si no se dice así), pero  se nos hizo muy difícil encontrar el alojamiento!!!  Todos lo conocían, y nos indicaban como ir, claro, cada uno tenía su camino para hacerlo, por lo que no nos coincidían las indicaciones!!!! Fuimos y vinimos varias veces por arriba y debajo de las murallas, hasta que entramos por una de sus “puertas”, error por supuesto, primero porque no se puede, hay cámaras que te captan y después multa, y segundo porque es casi imposible transitar!!! Calles sumamente angostas, empinadas, sin veredas, hermosas! , pero te pierdes indefectiblemente, y lo gracioso es que pequeñísima la ciudad!!! Al fin, dimos con una persona que nos dijo que fuéramos al “estacionamiento subterráneo”, y que el hotel quedaba justo enfrente. Dicho y hecho, llegamos!!!!!! Nos alojamos en el Albergo Nazionale, que mas allá de algunas cuestiones que no lo hacen del todo bueno, la ubicación es excelente!!!!!!!. Nos dieron una habitación en el 4to. Piso, con balcón con unas  vistas magnificas ¡!! De frente a la Plaza con el mirador al  Valle de Cecina, y a ambos costados una mar de techos de tejas rojas, amarronadas ya por el tiempo, con vista también al Palacio dei Priori, el Duomo y su torre y el Baptisterio.

Volterra me impresiono desde el mismo momento en que la divisamos desde la ruta. Es como si no existiera en la realidad, como si todo fuera una imagen virtual para transportarte al pasado. Esto es posible porque aun no esta tan “contaminada” de turistas,  porque en su mayoría quienes transitan por ella, son habitantes permanentes, porque hasta los bares y restaurantes, casi todos pequeños, conservan la estética pura del lugar. Y ni que decir de la noche!!! Es realmente mágica!!!!

Nos fuimos a dormir algo temprano, había sido un largo día, mucho viaje, caminatas, y emociones, se imponía un descanso para tomar fuerzas nuevamente!!! Nos levantamos  alrededor de las 8.30 de la mañana, desayunamos y para las 9,15 ya estábamos en la calle.  Bastante silencio, solo algunos chicos que se juntaban a desayunar previo a entrar al colegio, casi nadie se veía caminando. Los negocios en su mayoría cerrados. Estaba fresco, bastante,………… nos acercamos al mirador.

Maravilloso el valle a pesar que el sol solo se anunciaba entre las nubes.

Aunque las casas que están fuera de las murallas son de una época contemporánea, también conservan la estética general de las construcciones del casco. A pesar de estar en otoño, y siendo que nieva en invierno, todavía había mucho verde en los alrededores, y las parcelas estaban preparadas para los nuevos sembrados, o aun con vestigios de la cosecha anterior. Nos encaminamos hacia la Piazza dei Priori, a menos de una cuadra de nuestro alojamiento. Es el corazón de la ciudad, y en ella se encuentra el Palazzo dei Priori, del siglo XII, lo que lo hace el más antiguo edificio público de la Toscana y frente a él, del otro lado de la plaza el Palazzo Pretorio.

En el siglo VII AC. Se instala la primera civilización etrusca en la zona, en el siglo IV AC se rodea la ciudadela de 7 km. de murallas (las que hoy existen  pero en 5 Km.)  Se conservan  5 puertas originales en el muro, de las cuales la más importante o digamos la más emblemática es La Puerta All’ Arco, que mira al mar, ( o puerta Etrusca). Recién en el 283 aC. Pasa a ser dominio romano.  Hoy hay restos importantes tanto de la civilización etrusca como de la romana, de la que se conserva en muy buen estado las ruinas del Anfiteatro,  donde incluso en su suelo hay enterrados restos humanos,. Preserva sus características medievales a causa de un trazado urbano basado en callecitas tortuosas, en casas con torres, iglesias y palacios. En definitiva, Volterra guarda nada menos que 30 siglos de historia!!!!!!

Los arcos, techos abovedados, piedras, escudos, lámparas, todo milenario pero conviviendo perfectamente con el siglo XXI!!!!

Des pues de ver el Anfiteatro, decidimos deliberadamente “perdernos” por sus calles y alla nos fuimos….. Un sinfín de subidas y bajadas, vimos un cartelito que indicaba “mirador” a ver?????

Las calles, casi desiertas, seguía  siendo muy temprano para comenzar la actividad cotidiana!!!!

Puerta All’Arco, si habrán pasado carros, caballos, guerreros, campesinos, etruscos, romanos, güelfo y gibelinos por ella!!!!!

Además de la belleza arquitectónica y la de sus valles,  sus piezas de alabastro que es orgullo de la tradición local y su rica y milenaria historia, los habitantes también son parte importante de este cuadro. La tranquilidad y simpleza con las que se desenvuelven en el diario vivir es llamativa para quienes somos ajenos totalmente a pequeños pueblos. La actividad en general se inicia después de las 10 de la mañana, lentamente los negocios van abriendo sus puertas y la gente comienza a caminar sus calles hacia sus  trabajos,  compras, etc. Muchos cierran después del medio día (bares inclusive) y reabren alrededor de las 5 de la tarde. Nada es vertiginoso, todo es calmado, repito que no hay enjambre de turistas ( y eso lo cuidan porque no quieren que se vea contaminado como San Giminiano) , y los que hay ( me incluyo), también se suman a la parsimonia. Por la tarde la gente mayor,  comienza a congregarse en las plazas y sentados en sus bancos pasan horas de largas charlas. O bien caminan por un paseo paralelo, pero por fuera de la muralla, que balconea cerca de unas 10 cuadras hacia el valle.  Los niños juegan en todos lados, claro, casi no hay vehículos,  se ve a los pobladores corriendo una maratón, donde la mezcla de edades de los “atletas” es fantástica, en fin,  es como dije al principio un lugar casi irreal para estos tiempos.

Por la noche el cielo se veía bastante nublado, amaneció lloviendo, le dimos un último vistazo a esta ciudad que me fascino, y que recomiendo conocer!!!!y partimos hacia San Giminiano.

 

mcris