La Spezia, Italia

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Italia : Rapallo-La Spezia-Cinqueterre-

También  con lluvia dejamos atrás el Lago, y comenzó nuestra etapa de la Riviera Italiana.

A medida que nos acercábamos a Génova, las nubes se despejaron y comenzó primero tibiamente a aparecer el sol hasta transformarse en un día maravilloso!!! Nuestro primer destino era Rapallo, a pocos km. del famoso Portofino, sobre el Golfo de la Liguria, una belleza como toda la costa italiana. Atravesada por los Apeninos, la geografía transcurre entre montañas con abundante vegetación, túneles cavados en ellas, valles sembrados de olivos  y el mar, ¡que más se puede pedir!!!!

Un poco perdidos sin el GPS, con ayuda de unos policías, en Génova, que incluso cortaron el tránsito para que pudiésemos pasar, logramos tomar la ruta que nos llevaba directamente a Rapallo. Esta costa esta surcada por hermosos pueblos que algunos a ras del mar y otros sobre colinas con vistas al golfo, forman un conjunto especial que hace las delicias de los veraneantes. No tiene nada que envidiar a la Costa Azul, de hecho para mi es muuuuucho mas bella!!! Así llegamos a destino, habíamos reservado a través de Booking, con una oferta espectacular una habitación en el Hotel Excelsior Palace, cinco estrellas que pagamos al precio de uno de 3. Por supuesto hermoso, confortable, antiguo pero elegante, aunque sobrio  y refinado. Sobre la ladera de una colina, habitación con vista al Golfo, una exquisitez!!!!!

Disfrutamos  la tarde recorriendo el hotel, el sol, la pileta, el solárium, los jardines y tomando un café en uno de sus bellísimos restaurantes. Al atardecer nos dirigimos hacia la costa en el centro, recorrimos la Marina, con su fortaleza emergiendo del mar, sus cañones, sus calles muy vistosas y bien italianas, con casas coloridas pero elegantísimas!!!

Luego cenamos en un clásico restaurante costero, ensalada de mar, fideos a la bongole, y risotto di mare  unas copas de vino,  y seguimos recorriendo un poco el lugar. No había mucha gente, lo que lo hacía aun más íntimo y vistoso. El clima placentero, sin viento y apenas fresco. Una noche maravillosa.

Por la mañana, luego de un espectacular desayuno, salimos hacia La Spezia, donde haríamos “pie”, para visitar las Cinqueterre. Como siempre hay dos opciones para llegar de una a otra ciudad, la autostrada, cómoda y directa o bien el camino alternativo, que va entrando en cada pueblo, que es más pintoresco pero  que sin ayuda de un GPS y al no estar perfectamente señalizado, indefectiblemente terminas perdido!!!! Comenzamos por la ruta pintoresca, trepando por caminos hermosos, bordeando el mar que cada vez se veía más abajo, y pasando por pueblos muy bonitos, sembrados de vides y arboles de frutos típicos del lugar, pero sinceramente la ruta se hacía cada vez más difícil, así que tomamos en cuanto pudimos la autopista y en 1 hora llegamos a La Spezia.  Es una ciudad bastante grande y en realidad moderna, ya que gran parte de sus edificios datan de 1920 en adelante. En ella hay una zona de arsenal militar, la mayor fábrica de industria militar, y un puerto mercantil que es  el tercero en importancia de Italia. La ciudad se abre hacia el Golfo de La Spezzia, al cual bordea una hermosísima costanera, donde hay cientos de yates y también es el sitio donde anclan los grandes cruceros. El lugar nos sorprendió, no pensábamos encontrarnos con tanta actividad, no obstante también tiene su casco histórico, y por supuesto en el estaba nuestro alojamiento.  Como llegamos antes del horario del Chek-In, hicimos un recorrido previo por la zona portuaria.

El hotel, Atmosfere delle Cinqueterre y de La Spezia, se encuentra dentro del casco histórico, por ende zona de circulación restringida, por lo que dejamos el coche a unas 6 cuadras, y estacionamiento libre.  Se encuentra en un 3er piso, remodelado a nuevo, con solo 6 habitaciones, muy cómodo, limpio y agradable, y con Francesco, que es un chico sensacional, tanto en el trato como en la disposición a  atender todas las necesidades. Muy recomendable, porque además esta a una cuadra de la peatonal,  a 5 de la estación de trenes (para ir a Cinqueterre) y a 8 de la costanera.  Dimos un paseo por la zona, el centro, la peatonal, con precios muy económicos todo!!!.

A la mañana siguiente fuimos a Cinqueterre. La idea que teníamos era ir en barco, bajando en cada uno de los pueblos, y volver en tren pero…… amaneció lloviendo!!!  por lo que el tren era la única opción. Si bien es cómodo, rápido y con el boleto podes bajar y volver a subir cuantas veces necesites durante todo el día, no es lo mejor para mi gusto, ya que aunque bordea la costa y por tramos se ven muy lindas estampas, la realidad es que pasa por muchos túneles y poco se aprecia.

Nuestra primera baja da fue en Monterosso, el  pueblo más alejado de La Spezia.  Ni les cuento como llovia!!!  De todos modos se aprecio bastante bien la playa, que es la más grande de todos los pueblitos, de hecho es el lugar elegido para el verano, el castillo, y algunas de sus casas bonitas y elegantes, pero no subimos hasta el centro del pueblo. Muchos senderistas pasaban empapados con sus mochilas e improvisados “pilotos”, ya que es un lugar excepcional para la práctica de este deporte. Luego de un almuerzo frugal, volvimos al tren  un tanto decepcionados.

El siguiente pueblo es Vernazza. Ya no llovía, y comenzamos a descender hacia la costa. Y siiii ¡!!!,  esta es la Italia que me enamora!!!! Estos pueblos chiquitos, de calles empedradas , casas de todos los colores posibles, escaleras de piedra escondidas que llevan a rincones mágicos, barcitos, tienditas con sus prendas en la calle, heladerías, canoas estacionadas en la vereda, iglesias más que centenarias, subidas, bajadas, el mar y su gente!!!! Cuanta belleza, cuanto color, todo está cerca, todos se conocen,  la charla cotidiana de quienes son locales se destaca entre el murmullo de tanto turista, hasta los olores nos dejan su impronta.

La siguiente parada  es Corniglia, el único de los Cinco Pueblos que no tiene salida al mar, es casi un caserío, muy pequeño,  está en lo alto del promontorio, y también se hace difícil acceder desde la estación de trenes, y había mucha bruma, decidimos no bajar y seguir a Manarola,  hermoso, el segundo en tamaño después de Corniglia,  con una calle principal que baja al mar y el resto callejuelas entre cornisas.

El ultimo o el primero según desde donde se vaya, es Riomaggiore, que junto con Vernazza, a mi gusto, son los más bonitos del conjunto Cinqueterre. Entre él y Manarola , está el famosos Sendero del Amor, de solo 3 km. de camino en la cornisa pegaditos al mar, específicamente al Golfo de los Poetas, pero está cerrado por reparaciones dado que hay peligro de derrumbes. Desde la estación, caminamos unas tres cuadras por un túnel cavado en la montaña, cuyas paredes están decoradas por una artista local con motivos marinos, en una suerte de collage, entre pintura y resaltos en mosaicos y venecitas, muy original, y hace entretenido el “pasaje” hasta el pueblo. Salimos del túnel y nos encontramos con una calle de subida empinadísima, bordeada de negocios, bares, hoteles, restaurantes. Caminamos a la par de gente que lo hacía arrastrando valijas pidiendo oxigeno!! Jajaja.  Después de estar un rato sentados saboreando un helado en un banco descubrimos que para llegar al mar había una escalera cavada en la roca y allá fuimos.

La calle y las casas van suavemente desplomándose hacia la orilla,  y al fondo se veía un esbozo  de embarcadero con varios botes  a los costados. Se podía caminar entre las piedras al lado del mar, subir unas escaleras para llegar a un mirador desde donde las vistas son maravillosas, u otras del otro lado de “puerto” que conducían a casas particulares colgadas en la barranca. Un pueblo realmente hermoso y diferente por su geografía tan particular y por cómo fueron construyendo las viviendas en un terreno difícil y a la vez muy pequeño.  Por todo lo que se ve, podríamos decir que la actividad principal del lugar es la pesca, pero no, en realidad por tradición son zapateros, trabajan el cuero maravillosamente, y la pesca es solo para consumo local.

Volvimos hacia  la estación de trenes, desandando el camino, subiendo las escaleras de piedras y atravesando nuevamente el túnel y regresamos a la Spezia, cansados pero rebosantes de los paisajes maravillosos que nos regalan estos hermosos pueblos de las Cinqueterres!!!!! Muy bien ganado el galardón de Patrimonio de la Humanidad!!!!

El ultimo día en La Liguria amaneció con un sol esplendoroso!!!!  Fuimos en auto hacia Portovenere!!!! Ya el camino sinuoso, en subida permanente, de montaña y con  las aguas del golfo acompañándonos constantemente,  abundante vegetación y casas medievales entrelazadas con otras mas modernosas, hacían prever que íbamos hacia un destino maravilloso.  Y así es, luego de unos breves tramos en bajada, llegamos al pueblo de unos 3.500 habitantes, y cuyas primeros asentamientos datan del siglo I ac. Dejamos el auto sobre la costanera. En el camino vimos varias playas pequeñas, muelles de pescadores, un mar que iba cambiando de colores según el sol y las rocas blancas en su orilla y fondo, y sobre las laderas casas rojas, amarillas, ocres, que de a poco iban haciéndose más abigarradas, pegaditas las unas a las otras, en definitiva una explosión de color combinando la naturaleza y la mano del hombre. Ya en el puerto, y sobre un montículo rocoso, el Castillo Doria,  la Iglesia de San Lorenzo erigida en 1098, se restauro en 1580 y la iglesia románica de San Pedro.  Qué conjunto increíble, que combinación perfecta entre historia y naturaleza!!!!!

Tomamos  la excursión que hace el paseo por mar en los alrededores y fue una maravilla total!!!!. No es sencillo de describir lo visto, acá van las fotos que hablan por sí mismas.

En ellas vemos la Gruta Byron, el Castillo Doria, La Iglesia de San Pedro, La Virgen Stella Maris, los diferentes colores del mar entre turquesas y azul intenso, y destaco las pericia del capitán, que se acercaba a las grutas para poder apreciarlas y sacar fotos, nada fácil la maniobra, el mar se embravece al romper contra las rocas, vale la pena!!!! El recorrido dura 1 hora aproximadamente, y el guía va explicando cada lugar y hace breve referencia a su historia. Ya en el puerto nuevamente, almorzamos disfrutando de tamaño paisaje.

De vuelta en la Spezia,  por la tardecita, fuimos nuevamente a la costanera, a despedirnos del mar, ya que al día siguiente comenzábamos una etapa bien diferente de nuestro viaje, nos esperaban  nada menos que la historia, el arte y la cultura en La Toscana y Roma.

mcris