Italia

5805554947_55e53b8250_o

Italia – Venezia, fascinante y mística

Luego de 3 horas de viaje en tren desde Milano, cuyo pasaje me costó 19 euro, llegué a Venezia.

 

Desde un comienzo me sentía entusiasmado por conocer esta ciudad, ya que en la ciudad compré una mascara de papel maché de la que me enamoré a 20 euros, sin embargo luego vería que las venden en todas partes, pero no encontraría ninguna más linda que esa, además las que costaban 10 euros eran más plásticas. Obligado a seguir mi viaje con todos esos cascabeles jajaja. Otra cosa que me entusiasmo es que en la estación había un buen piano, ahí pude tocar piano un buen rato, e irme con el alma contenta a buscar mi hostal.

El transporte oficial de Venezia es el Vaporetto que es un bote que tiene distintas paradas. Cuesta 7 euros el trayecto, por lo que compré una tarjeta joven por 24 euros, para usarlo libremente por 3 días, pretendía usarla mínimo 4 veces así que me convenía. Venezia es famosa porque todas las calles son de agua y tiene varios pasillos y puentes, es realmente un caos en esa ciudad, es estar en un laberinto real, porque la ciudad tiene una forma de “yin yang”, es decir es circular y por el medio pasa el gran canal que  tiene forma de S, por lo que es imposible seguir derecho para llegar al punto que uno quiere, es muy fácil perderse. Desde la estación hasta la Plaza de San Marcos, que es como el “centro” de la ciudad, es como una hora y algo caminando, ya que están literalmente en los dos extremos de la isla. Yo tomé el Vaporetto que también se demoró como una hora debido a todas las paradas que tiene. Por suerte mi hostal estaba cerca de la Plaza de San marcos, y no fue difícil llegar,  además el hostal era bonito y  barato, ya que me costó 20 euros la noche con desayuno incluido.

Una de las cosas que en cada ciudad hago, es poner a prueba mi sentido de la orientación y memoria, por eso me meto en cualquier calle y me pierdo a propósito, sin embargo Venezia ha sido la única ciudad que “me la gano”, casi nunca pude ubicarme y como los callejones son oscuros es difícil orientarse. En eso estuve todo el primer día, caminando y recorriendo, incluso llegue a la Estación  de trenes Santa Lucía casi sin darme cuenta. Fue realmente maravilloso, toda la ciudad es una atracción turística. De puro curioso pregunté por la famosa góndola, y costaba 80 euros en el día y 100 euros en la noche, por una hora; un poco lejos del presupuesto, y pa’ que me iba a subir solo. Luego en el hostal conocí a una argentina, por fin podía hablar español con alguien, ya que no había conocido a nadie de habla hispana en todo lo que llevaba de viaje. Salimos a comer y tomar y realmente es fascinante ver las calles con esa luz tenue, y sólo guiándose por la luz de la luna.

Al otro día tomé el vaporetto hacia Murano, un isla cercana a Venezia que también tiene ríos como calles, pero la diferencia que su economía estaba basada en la elaboración de artículos de vidrio, todas las tiendas eran de lo mismo. Aunque es lindo ver toda esa artesanía en las vitrinas y algunas obras como esculturas en la calle. Se podría decir que era la isla de vidrio. En la tarde, volví a la ciudad y a recorrer otras partes que me habían faltado, y otra vez me perdí, incluso sentí miedo porque estaba oscuro, no tenía mapa y no había nadie.  Para esa noche había comprado entradas para las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Como Vivaldi era veneciano, todos los días distintos conjuntos instrumentales dan las Cuatro Estaciones. O sea no había excusa para no ir a verla, si estaba ahí en venecia. El ticket me costó 20 euros por ser estudiante, costaba 25 normal. El concierto era íntimo, habían como 50 personas, y la interpretación maravillosa, y como si fuera poco tocaron el Oblivion de Piazzolla, para emocionarnos más aún. Al salir estaba lloviznando, por lo cual me sentía en las nubes, que delicia!!.

El tercer día debía comprar los recuerdos, si se recorre se pueden encontrar varias cosas baratas. Igual eso es una crítica que se puede hacer a Venezia, que para que ya no es lo que era antes. Todo es caro, está lleno de tiendas, es una ciudad dedicada al turismo. Está lleno de japoneses, nunca había visto tantos juntos!! Ya no quedan los realmente venecianos.

Al medio día debía tomar el tren hacia Firenze, por lo que lamento no haber estado más tiempo ahí, aunque no tenga un lugar específico para “turistear” toda la ciudad es mística y digna de recorrer.