Portugal

Castelo da Pena in Sintra, Portugal

Portugal: Sintra y sorpresas que te da la vida

Nuestro plan del día consistía en salir con el auto hasta Sintra, luego Cabo da Roca (que es el punto más accidental de Europa Continental), Cascais, Estoril y tal vez disfrutar un rato de sus playas y regreso a Lisboa.- Llegamos a Sintra centro histórico, dejamos el auto en un estacionamiento, pero decidimos primero ir hasta el Palacio Da Pena que fuera una de las principales residencias de la familia real portuguesa en el siglo XIX.-

Tras dejar el auto en un estacionamiento público se asciende hasta el Palacio que a la par de estar muy bien conservado y restaurado, tiene un emplazamiento privilegiado en una posición dominante de toda la región.- Se recorre parte de su interior con las habitaciones y dependencias reales, sus mobiliarios e historias de realeza y nobleza que a nosotros nos suenan un poco exóticas.-

De vuelta al estacionamiento nos encontramos que el auto tenía una goma pinchadas, así que – ¡ A cambiarla, manos a la obra ! .- ¿A cambiarla, con qué? . Con sorpresa nos desayunamos que el auto no traía rueda auxiliar, ni siquiera temporararia, ¡Nada!.- Vamos al “manual” en la guantera: – “Esta unidad esta provista de cubiertas que NO SE PINCHAN, de manera que NO TRAE RUEDA AUXILIAR”.- Y ahora….? Qué hacemos perdidos en el medio de un lugar, una lengua y costumbres desconocidas y sin posibilidad de uso del teléfono móvil…..! Vuelta caminando a la entrada del Parque, teléfono público, llamada a Hertz en Madrid, donde nos dieron un teléfono de Lisboa y desde allí dispusieron enviarnos un auxilio que llegó en más o menos 1 hora u hora y media. La goma estaba rota y en lugar de cambiarla…… ¡ Nos cambiaban el auto!.-

Realmente insólito.- De nada valieron lamentos, ruegos y hasta alguna velada amenaza: el auto volvía en remolque a Lisboa y nosotros también, en taxi que nos enviarían.-

Ya había transcurrido otra larga hora de espera cuando llegó una Berlingo medio destartalada que oficiaba de taxi que nos llevó directamente a la Agencia de Hertz en Lisboa.- Aquí nos querían dar un Seat Ibiza, coche chico en el que ni siquiera entrábamos nosotros, ni hablar de nuestro fornido equipaje. Renovadas protestas y hasta algún altercado menor con el empleado hasta que terminaron entregándonos una Kia Sportage diésel blanca, casi nueva (12.000 Kms.).-

No era la Van Alhambra que reemplazaba pero nos tuvimos que conformar y, finalmente con un poco de ingenio, algo de paciencia y mucha buena voluntad de las mujeres que tuvieron que hacer el resto del viaje con varias valijas en el asiento del medio pudimos continuar normalmente nuestro viaje.- Eso sí, no sin antes haber desperdiciado inútilmente varias horas recorriendo algunas gomerías tratando de conseguir la cubierta de reemplazo para recuperar nuestra cómoda y añorada Alhambra, lo que fue imposible.-

Antonio