Suiza

2013, Paseo por la ciudad con el Olympus 21/3,5. En Zaragoza, España.

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Suiza – Cruzando los Alpes en tren

Era mi cuarto día en Suiza, y había decidido ocupar todo el día para llegar a Italia. Al empezar el día compré unas navajas de souvenir por 15 francos confiado que tenía dinero suficiente, luego fui a comprar los pasajes de tren.

 

 

Desde Lucerna hasta Lugano costaba 60 francos, por cuatro horas de viaje y desde Lugano hasta Milano unos 16 francos por una hora de viaje. Sin embargo al comprarlos, la vendedora me cobra 10 francos de más por un impuesto internacional, que justo había reservado para mi almuerzo en el Mcdonals o donde fuera, pero me había quedado con apenas 2 francos. Una hora después tomé el tren hacia Lugano, el cual cruzaba los Alpes, y debo decir que el paisaje ha sido uno de los más lindos que he visto, todas las montañas nevadas, los lagos, las casas enormes de los suizos, yo estaba realmente maravillado con ese trayecto.

Luego de varios túneles, el tren llega a la Suiza italiana, la cual no había nevado pero sí tenía un verde precioso en sus praderas. Al llegar a  Lugano y cruzar la calle hacia el centro de la ciudad, veo que a alguien se le cae una bolsa, al parecer era un joven que llevaba unos audifonos, porque caminaba rápido y no miró para atrás, yo tomé la bolsa, y como andaba con equipaje y lastimado no pude seguir el ritmo para devolvérsela. Así miré lo que había en la bolsa, para mi sorpresa era un pan y un bebida, ya no podía hacer nada, así que seguí mi camino y me comí ese sandwich como almuerzo, estaba delicioso, aunque aún sentía la culpa de haber podido algo más por devolvérsela al dueño. En fin ya fue, luego miré cuanto valían lo que me encontré y el pan valía 5 y la bebida otros 5, lo cual era justo lo que me habían cobrado de más antes.

Lugano, es una cuidad bellísima como toda Suiza, aunque se notaba la diferencia con la Suiza alemana, es difícil de explicar. Otra característica de Lugano es que está alrededor de un lago y que es muy empinada. En la tarde tomé el tren hacia Milano, el cual era muy distinta a lo que había visitado, porque es la ciudad más grande de Italia, mucha gente por todos lados, y no hay tanta tranquilidad. Encontré mi hostel, y salí a recorrer en la noche lo que me ofrecía Milano, ya que al otro día no tendría tiempo. No hay mucho que ver, había escuchado que era una ciudad fea, yo no lo encontré así, pero tampoco es linda. Tiene como turístico el Castillo Sforzesco, que es enorme y demasiado bello. Totalmente recomendable, luego hay paseo peatonal donde están todas las tiendas de moda y esas cosas. Al final del paseo se llega al Duomo, que lo más simbólico de Milano, el cual también es enorme y su aspecto gótico lo hace realmente imperdible.

 

 

Rilian