Vaticano

Roma

Vaticano: Ciudad del Vaticano

Debo empezar acotando que Roma es una ciudad que se merece como minimo 4 o 5 días, tiene mucho que ofrecer y “descubrir”,  si te gusta la historia romana probablemente necesites al menos un mes para medio conocerla.

Nosotros estábamos en un crucero, por lo que a penas tendríamos 12 de horas para conocerla, no me sentía muy animado por lo corto que estábamos de tiempo, pero es mejor poco que nada!! Al menos tendríamos la oportunidad de saborearla un poquito, y en otra oportunidad le dedicaríamos el tiempo que se merece.

Estábamos muy emocionados por este destino, Roma es una de las capitales del mundo, y el coliseo es un icono en los viajeros, es un monumento que merece ser visto al menos una vez en la vida.

El crucero llegaría al puerto de Civitavecchia, a una hora aproximadamente en tren de Roma, ya había averiguado como hacerlo, pero no era necesario, a penas te bajas del barco hay una clara señalización de cómo llegar del puerto hasta la estación de tren. El trayecto es corto y pintoresco,  porque puedes ir viendo el mar, hay unos árboles muy curiosos que no había visto nunca, el mar estaba agitado a pesar del buen clima, estábamos a unos 28 grados centígrados, bastante calor para la época.

En el camino había una plaza junto al mar, muy bonito, era un lugar como para sentarse y caminar tranquilamente por la costa, obviamente nosotros no teníamos tiempo, pero me llamo tanto la atención una estatua de un marino besando a una enfermera que no pude resistirme a tomar un par de fotos, la estatua es bastante grande, unos 4 o 5 metros de altura.

Al finalizar el paseo se encuentra una taquilla que vende los boletos de tren, todo el proceso es muy rápido, y puedes comprarlo ida y vuelta de una vez. En la misma taquilla te indican la dirección de la estación, no es muy lejos de allí.

Cuando llegamos a la estación justamente se estaba yendo el tren, así que debimos esperar unos 30-45 min por el próximo. La estación de tren no era nada especial, solo me llamó la atención una fuente de agua que contenía peces de colores, blancos y anaranjados. La espera fue un poco incomoda, porque realmente quería aprovechar el tiempo, y perder el tren era fatal para nuestro itinerario.

Cuando llego el tren subimos rápidamente porque había mucha gente en la estación, afortunadamente conseguimos asientos, el recorrido a Roma no tuvo nada especial, básicamente se podían ver campos, sembradíos, y algunos pueblos.

No recuerdo la estación que nos bajamos, pero le puedes preguntar a cualquiera, además creo que más de la mitad del tren se bajo allí.  La estación queda muy cerca de la ciudad del Vaticano, es sencillo conseguir la dirección porque la mayoría de las personas se dirigen al mismo sitio que tú, además de que puedes ver la cúpula de la iglesia de San Pedro a lo lejos, es una buena manera de guiarte.

En el camino al Vaticano vimos a muchas “personas de la iglesia” entiéndase monjas, curas, sacerdotes, etc. No logro reconocer quien es quien, pero supongo que tienen diferencias porque aunque todos estaban de negro, tenían algunas prendas de diferentes colores.

Es muy curioso entrar a la ciudad del Vaticano, estábamos en el centro neurálgico de la iglesia católica, una iglesia que tiene casi 2 billones de seguidores, un estado propiamente dicho, una nación pequeña pero muy poderosa y con tanta influencia mundial que es difícil imaginarlo.

En el Vaticano viven alrededor de 1000 personas, y tienen su propia señal de TV, un periódico, sello postal, y hasta un banco. Yo soy bastante escéptico en temas religiosos, pero aun asi es interesante ver toda esa fé, toda esa energía, todos esos creyentes fervorosos, felices de estar en la sede del papa.

La plaza San Pedro estaba repleta de gente, cientos de turistas, de sacerdotes y monjas caminando de un lado a otro. La cola para entrar a los museos del vaticano era ENORME, no podíamos darnos el lujo de esperar tanto tiempo para entrar, de todos modos no estaba tan emocionado por verlo.

Cuando fuimos al parecer habría un evento porque empezaron a acordonar parte de la plaza e instalaron muchísimas sillas, si hubiésemos tenido más tiempo me hubiese quedado, quizás el mismo papa se iba a dirigir a sus feligreses.

Creo que si estas en Roma, debes de darle un vistazo al Vaticano, no importa que seas creyente o no.

Carlos